Luis I. Cabrera
La dirigencia politica argentina de nuestros dias parece no estar a la altura de las circunstancias. Las grandes oportunidades que presenta un mundo convulsionado como el de hoy se nos estan escapando de las manos en medio de constantes disputas entre el oficialismo y la oposición que en general tienen que ver con las formas y no con cuestiones esenciales del modelo de país, y que además en la mayoría de los casos incluyen difamaciones personales que manifiestan claramente la carencia etica de quienes nos conducen.
El mundo de hoy es un lugar de muchas oportunidades para las naciones emergentes, la reciente crisis financiera del mundo desarrollado abrió las puertas a nuevos jugadores globales que claramente han comenzado a ser tenidos en cuenta en las más importantes discuciones a la par de las principales potencias. Ejemplo de esto es la relevancia que han ganado Brasil, la India, o incluso Sudafrica en el último tiempo.
La recuperación de las economias para este 2010, y la creciente necesidad de productos primarios, le han dado a la Argentina una nueva gran oportunidad para reposicionarse a nivel de mercados, pero una nueva crisis politica originada sin un sentido concreto aparente está diluyendo las chances y sumergiendo nuevamente a nuestro país en el pantano de la desconfianza internacional, desde donde, ya sabemos, es muy dificil salir.
Lo más paradojico de ello es que la imprevisibilidad de la Argentina tiene un origen exclusivamente politico y no economico o social como ocurre en otros países emergentes. La creciente mezquindad y la miopia de la dirigencia toda (oficialismo y grandes sectores de la oposición) vuelve a atentar contra nuestro propio destino como nación.
Sin apertura al mundo no puede haber desarrollo, esa es una premisa que debe estar clarisima, pero a ello es necesario sumarle (Sepan disculpar si suena Cliché) la indispensable participación ciudadana que el pueblo argentino ha perdido, o mejor dicho, que ha dejado en manos de algunos que no han hecho mas que enriquecerse a costa de los que aportan con su trabajo a que el país, a pesar de su dirigencia, siga teniendo un gran potencial.
Es la participación de la gente de valores la unica herramienta real capaz de transformar la realidad presente y futura.
viernes, 8 de enero de 2010
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