martes, 30 de diciembre de 2008

Israel y Hamas: el espiral sin fin

por Luis I. Cabrera

Los métodos terroristas de Hamas son totalmente repudiables, el autoritarismo con el que se maneja esta organización en su puja con sus rivales políticos y la radicalismo extremo que fomenta entre sus seguidores, también lo es. Aun así, ¿Tendrá algún resultado positivo en el mediano o largo plazo esta ofensiva israelí en Gaza? ¿es realmente posible desactivar toda resistencia radical con medios militares? ¿la muerte de tantos civiles, no resultará en perjuicio de la ya deteriorada imagen de Israel en la región y el mundo?
Evidentemente el gobierno israelí está emulando la ofensiva llevada adelante por los EE.UU. en Irak durante el último año, que según datos del ejército norteamericano redujo notablemente la cantidad de atentados terroristas, pero que sin embargo profundizó notablemente el resentimiento de los habitantes del país árabe contra la ocupación. En si, la violencia en Irak no se detuvo, se encuentra contenida y no deja de ser un misterio como será su futuro una vez que los ejércitos occidentales abandonen la región. Por ello, si nos empeñamos en emular o simplemente comparar, una ocupación israelí de los territorios de Gaza, con el fin de desarticular definitivamente a Hamas puede resultar en un conflicto de largo alcance temporal, donde la radicalización de la población palestina puede incrementarse hasta niveles no conocidos hasta hoy.
La muerte de civiles no es un “efecto colateral” es lisa y llanamente “violencia” y esta violencia es probable que acarree como consecuencia, más violencia, de estos espirales, tanto israelíes como palestinos, conocen mucho, y sin duda no son nada deseables.
Pero la diplomacia en este caso parece fallar, es que la realidad nos muestra intereses casi irreconciliables, y una muy baja predisposición a la negociación en la que siempre se debe ceder en algún punto.
En fin no esperamos que la paz en Medio Oriente llegue por medio de un endeble acuerdo de Paz, de ellos ya hemos tenido unos cuantos y con pocos resultados, lo que es deseable en este fin de año es que no mueran más civiles inocentes. El antiguo refrán ante este panorama resulta muy pertinente: “La violencia engendrará más violencia”